Por qué me sigo formando en feminismo para mejorar mi terapia (Parte I)

Hola, animal emocional. Hoy estoy emocionada. ¿Por qué? Porque hoy empieza lo que serán tres posts en este blog sobre uno de los temas que más me apasionan: la terapia con perspectiva de género.

Hoy os vengo a contar por qué es tan importante adentrarse en un enfoque biopsicosocial feminista cuando ofreces terapia. ¿Por qué necesito seguir formándome en feminismo para comprenderos mejor?

¡Empezamos! El mundo en el que vivimos, al ser mujeres, y desde que somos pequeñas, nos hace asimilar y procesar una serie de creencias. ¿Qué es eso? Os voy a recordar unas cuantas:

  • Si no estoy delgada, no voy a conseguir pareja.
  • Si tengo este carácter tan fuerte, nadie me va a querer.
  • Soy dispersa y eso es malo.

Trabajar desde la perspectiva de género no significa que mi método sea diferente porque soy feminista. Lo que significa, más bien, es que entiendo que las dinámicas en las que ha vivido una mujer en un sistema patriarcal son distintas y ha tenido que sortear unos obstáculos tanto de autoestima físico como de desigualdad que tiene consecuencias a la hora de expresar sus necesidades, deseos y emociones.

Esto sucede porque vivimos en un patriarcado que nos indica qué esta bien y qué está mal hacer o ser cuando eres mujer. Este sistema existe porque intenta controlar a las mujeres sin importarles cómo sienten o piensan. O quien quieren ser.

Por eso, cuando llegáis a mi terapia, muchas estáis buscando quiénes sois, vuestra identidad real. Es algo casi existencial. Pero que la hayáis perdido también tiene una explicación política.

Una de las cosas que hago en terapia es observar las creencias que traéis desde pequeñitas y que os limitan. Os pongo delante del espejo y os hago ver que podéis vivir de una manera libre sin ellas. Parece muy difícil, pero se consigue. Para ello es necesario formarse. Podemos empezar con una serie de lecturas:

¿Qué libros os recomiendo para trabajar creencias?

Naomi Wolf, El Mito de la Belleza: para entender que el patriarcado, cuando nos liberamos y asomamos la cabecita, nos implanta otra cadena para esclavizarnos: la dieta y la delgadez.

Naomi Wolf

Liv Strömquist, El Fruto Prohibido: para entender que la vulva y la vagina han sido perseguidas y objeto de estudios patriarcales con el fin de limitar la existencia de las mujeres tildándolas de peligrosas, enfermas o deformes. Sí, en nombre de la ciencia, amigas.

Liv Strömquist

Podéis ver un vídeo sobre ambos libros en mi Instagram.

El feminismo no lo es todo, pero se debe tener en cuenta. Lo más importante es que tu proceso lo gestionas tú, eso para mí es clave. Seguimos en noviembre.

Cuídate, animal emocional.

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