¿Por qué nos gusta tanto el Diario de Noah (The Notebook)? Y por qué la he vuelto a ver para descifrarla [Atención, spoilers]

Todavía me acuerdo de aquellos maravillosos años en los que algunos usábamos Tuenti. Para quien no lo conozca (¡hola GenZ!), era la red social de moda de hace unos diez/quince años donde compartíamos fotos en las que salíamos con los amigos y nos etiquetábamos, algo que nos parecía una innovación fascinante. En el perfil de Tuenti te recomendaban contar un poco sobre ti y nombrar algunas de tus aficiones así como tu película favorita. Lo que me llamaba siempre la atención, y de lo que os voy a hablar hoy, era la cantidad de chicas que ponían que su película era “El Diario de Noah”.

 

Esta película, de la que yo también soy una gran fan, cuenta la historia de una chica (Allie) y un chico (Noah) que se enamoran perdidamente en los años 40. Pasan un verano juntos en una relación bastante intensa donde hay lugar para las peleas y el amor apasionado en un verano idílico en la costa este de Estados Unidos. Lo que podía parecer una historia de amor que acabaría en un final feliz, se ve interrumpida por la madre de Allie que considera que Noah no es un candidato merecedor de su hija. Noah era un chico de clase obrera y no pertenece a una buena familia. Así que decide separarles, llevarse a su hija a la ciudad y esconder todas las cartas que éste le manda a Alllie durante un año. Dramón.

 

Años después, Allie, que ya tenía su vida encaminada y está a punto de casarse con un chico muy simpático y rico, se reencuentra con Noah. Aquí empieza una lucha sobre con quién de los dos debe o quiere quedarse. Al final, elige a su amor verdadero, a Noah.

 

Esta Navidad, en una mañana Netflix, la revisioné a la espera de ver cómo la podía analizar desde el punto de vista del papel de la mujer en mi ya estrenada treintena. Y, por supuesto, desde el punto de vista terapéutico.

 

La verdad es que volví a disfrutar un montón y me emocioné en varias ocasiones. Pero, lo sorprendente es que me di cuenta de dos conceptos que definen, lo que para mi gusto, la convierte en una película de amor ya no tanto entre una pareja sino hacia una misma, en especial enfocado hacia la mujer, que creo que es lo que nos ha enamorado siempre tanto del film.

 

El amor hacia una misma es algo de lo que se habla mucho en terapia y que es una asignatura pendiente para muchas mujeres. Por desgracia, hemos heredado una idea muy férrea de lo que deben hacer las mujeres y cómo deben comportarse. No es sencillo quererse a una misma a pesar de lo que opinen los demás. Por ejemplo, en la película, Allie se enfrenta constantemente a esta dicotomía: ser la persona que los demás quieren que sea o seguir a su instinto, a su corazón y perder todo el estatus. Como sabéis, elige lo segundo. Esa muestra de valentía y amor hacia una misma “no quedarse con el chico rico y simpático sino con su amor, Noah, que no tiene una fortuna pero que le hace sentir que puede ser quien quiera ser” es un acto de valentía que acaba enamorando al espectador. Allie apuesta por su corazón y no por su cabeza. La dificultad y la valentía que demuestra nos emocionan. Quizá más que la historia de amor. (Por cierto, hago aquí un parón para hablar de los Puentes de Madison donde el final es contrario a este y por eso la generación de nuestras madres salían del cine con un nudo en el estómago).

 

El segundo concepto que saco de mi revisión es que no se idealiza la relación de pareja. Desde el primer momento existe una lucha de egos, que a priori se ve como destructiva, pero que simboliza esa lucha de seguir siendo uno mismo dentro de la pareja. Con nuestro mejor y peor cara. De nuevo, habla de la valentía de apostar por compartir nuestra vida con una persona que nos respete y nos aporte ese espacio que necesitamos para ser nosotros mismos. Esto también hace que la película sea real y a la vez, emocione.

 

En línea con mi trabajo sobre las expectativas creadas en esta sociedad patriarcal alrededor de nuestro rol como mujer, impartí a mediados de diciembre una formación en el Centro de Igualdad Carme Chacón de Madrid titulada: ¿Por qué a las mujeres nos llaman locas? El estigma de la locura en la mujer.

 

 

En él, conté cómo se estigmatizaba a la mujer en el s. XIX a través de fotos trucadas dentro de los llamados manicomios para identificarlas como locas aunque estuvieran cuerdas. La represión y el internamiento en estos lugares, donde las mujeres recibían abuso físico y sexual, fue algo común en ese siglo y en el siglo XX aunque nos llame notablemente la atención. Los maridos podían justificar el ingreso de su mujer simplemente porque la habían pillado en una relación extramarital o porque no quería realizar las tareas del hogar. Esto, hasta bien entrado el siglo pasado, era denominado como locura y por eso, hoy en día, cuando una mujer no forma parte de lo que llamamos “la norma, la mujer normal”, la denominamos loca.

 

Este estigma es muy difícil de eliminar y en mi terapia oigo a mujeres llamarse a sí mismas locas muy a menudo e incluso tienen miedo de “caer en un estado de locura”, como bien cuenta Jara Pérez en este artículo para Vice Spain. Esto no ocurre en mis pacientes de género masculino. Quizá porque estar “loca” es salirse del canon, de lo que se espera de ti. Es dejar de ser la “Allie” que los demás esperan que seas y enfrentarte y abrazar a tu verdadero yo.

 

Como ejemplo, algunas de las asistentes me contaban que se creían “malas madres” por haber ejercido una maternidad fuera de lo que se considera lo correcto. Esto lo cuenta muy bien el personaje de la abogada en “Historia de un Matrimonio” interpretado de manera excelente por Laura Dern y el monólogo que le dedica a su clienta, Scarlett Johanson. SModa dedicó un muy completo artículo hablando de la película y sobre por qué las madres se sienten así.

 

Por cierto, en “El diario de Noah”, a Noah le toca ir a la guerra y en el film le dedican alrededor de uno o dos minutos en total. Gran novedad dedicarle más al amor que a la guerra, ¿no?. Como dice Laura Freixas en esta entrevista en el País, parece que las historias de amor o maternidad también pueden hablar del alma humana, acostumbrados como estamos a tanta literatura bélica como representación de nuestras dudas, anhelos y sufrimientos. Sí, también usé mis gafas violetas para ver la peli, pero esto lo dejamos para otro día. Gracias por llegar hasta el final, animal emocional.

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