Sí, estoy un poco Blue Monday. No te lo niego.
Como muchas personas, cada año llego a enero con una mezcla de sensaciones. Después de las fiestas, de la alegría de la Navidad y el bullicio del Año Nuevo, algo cambia en mi estado de ánimo cuando la rutina regresa.
Este mes tiene un peso emocional difícil de ignorar, y me he dado cuenta de que, por mucho que intente evitarlo, el bajón de enero siempre está presente de alguna manera. Pero lo que he aprendido con el tiempo es que, aunque no se puede evitar por completo, sí se puede manejar de una manera más compasiva.
Desde que empecé a escribir en mi blog, El Animal Emocional, he estado reflexionando mucho sobre cómo lidiar con esos momentos bajos. En mis publicaciones, suelo compartir herramientas que he encontrado útiles, tanto en mi vida personal como en mi trabajo con otros. Y es que, si hay algo que he aprendido, es que la clave está en no juzgarse. Si hay algo que solemos hacer con mucha facilidad es criticarnos por sentirnos tristes o desmotivados, pero eso solo agrava el malestar. Así que este enero, he decidido ser más amable conmigo misma y dejar de ponerle etiquetas a lo que siento.
Abrazando la tristeza
Este año, al llegar el tercer lunes de enero, el llamado Blue Monday, me sentí más consciente que nunca de lo que estaba viviendo. Durante años, me esforzaba por “superarlo” o encontrar una forma rápida de sentirme mejor. Sin embargo, me di cuenta de que no se trata de “evitar” el bajón, sino de permitirme sentirlo sin miedo. La tristeza, la fatiga emocional, el cansancio mental, todo eso tiene un propósito. Es parte del proceso. El primer paso que he tomado este enero es simplemente aceptar que esos días oscuros forman parte de la experiencia humana.
De hecho, recuerdo una investigación de la Universidad de Cardiff que explicaba cómo el fenómeno del Blue Monday se relaciona con la combinación de factores como la fatiga post-festividades, el frío invierno, la falta de luz y las altas expectativas del Año Nuevo. Según sus estudios, el tercer lunes de enero tiene una serie de condiciones que lo convierten en el día más triste del año para muchas personas. No me sorprendió, ya que, al igual que muchas otras, he experimentado ese sentimiento de pesadez en este mes.
A veces, el bajón llega por el cambio de ritmo, por la nostalgia de las fiestas que ya no están, o por la presión que sentimos para cumplir con todos esos propósitos de Año Nuevo que a menudo son demasiado grandes o poco realistas. Pero, en lugar de luchas contra eso, me he propuesto no juzgarme por sentirme baja de energía. Aceptar lo que siento es el primer paso para transformarlo.

El poder de la compasión
En mi blog, he hablado mucho sobre la importancia de la autocompasión. Es algo que, hasta hace poco, me costaba mucho aplicar en mi propia vida. La autocompasión no es solo ser amable con uno mismo cuando las cosas van bien, sino también cuando las cosas no salen como esperábamos. Este enero, he practicado la autocompasión de manera consciente. En lugar de castigarme por no cumplir con mis propósitos, he sido paciente conmigo misma y he ajustado mis expectativas. Me he recordado que la vida no es una carrera, y que el bienestar emocional no depende de cumplir con un calendario perfecto.
He aprendido que no se trata de ignorar las emociones, sino de entenderlas y validarlas. Si me siento triste o desanimada, no hay necesidad de juzgarme como “débil” o “incapaz”. Todos tenemos altibajos, y este mes es simplemente uno de esos momentos en los que mi energía necesita un respiro. He dejado de ver esos bajones como algo negativo y los he integrado como parte de mi proceso personal.
Reconociendo el cansancio del invierno
El frío, la falta de luz y las largas horas de oscuridad de enero también influyen en mi estado emocional. En muchas ocasiones, he hablado en El Animal Emocional sobre cómo el Trastorno Afectivo Estacional (TAE) afecta a muchas personas, incluida yo misma. El invierno puede hacernos sentir más aislados, más cansados, y a veces, más vulnerables. Pero, en lugar de luchar contra ello, he aprendido a darme espacio para descansar y recargar energías. He aceptado que mi cuerpo necesita más tiempo para adaptarse a las condiciones del invierno y que no pasa nada si no soy tan productiva como en otras épocas del año.
Este enero, en lugar de intentar forzarme a seguir el ritmo frenético que la sociedad a menudo nos impone, he optado por darme permiso para descansar. Ya sea tomando una tarde para mí misma, leyendo un libro que me relaje o simplemente quedándome en casa sin hacer nada, el descanso ha sido una forma de sanar y reconectar conmigo misma. Y eso ha sido clave para reducir el estrés y la ansiedad que suele acompañar al mes de enero.

Reajustando mis propósitos
En cuanto a los propósitos de Año Nuevo, este año he decidido que no se trata de cumplir con una lista interminable de metas. En lugar de ponerme objetivos imposibles de alcanzar, he elegido ser más flexible y amable conmigo misma. En mi blog, he hablado sobre la importancia de establecer metas realistas que se adapten a nuestra realidad, y este año lo he puesto en práctica. He aprendido que la perfección no existe y que, a veces, lo más importante es el proceso, no el resultado.
Este enero, he optado por objetivos más pequeños y alcanzables. Por ejemplo, en lugar de comprometerme a perder 10 kilos o a escribir todos los días, he decidido comprometerme a hacer una pequeña acción diaria que me acerque a lo que quiero lograr. Estos pequeños pasos me han permitido sentirme exitosa sin la presión de cumplir con expectativas inalcanzables.
La conexión y el apoyo
Uno de los aspectos más valiosos que he aprendido en todo este proceso es la importancia de conectar con los demás. Aunque en ocasiones me siento más aislada en enero, he descubierto que compartir mis pensamientos y sentimientos con personas cercanas me ayuda a sentirme comprendida y apoyada. Este mes, he hablado más con amigos y familiares, y me he dado cuenta de que muchos de ellos también están pasando por momentos similares. No estoy sola en esto.
El apoyo mutuo es fundamental. En El Animal Emocional, siempre enfatizo la importancia de la comunidad y el acompañamiento emocional, y este enero lo he experimentado en carne propia. Al compartir mis vivencias, me he dado cuenta de que todos tenemos altibajos, y está bien pedir ayuda cuando lo necesitamos. A veces, un simple mensaje de un amigo o una conversación honesta puede ser el mejor remedio para el bajón.

Escapatorias temporales: Sky Travel
El Blue Monday, el llamado día más triste del año, ha sido aprovechado por muchas marcas, y entre ellas, Sky Travel se destaca al promover viajes a destinos soleados como una solución rápida para el malestar emocional. Si bien entiendo la tentación de escapar de las frías y oscuras jornadas de enero, me he dado cuenta de que esas escapatorias, aunque útiles en algunos casos, no abordan la raíz de lo que sentimos. A veces, planear unas vacaciones en un lugar cálido parece una solución fácil, pero lo que realmente necesitamos es un cambio de mentalidad, no solo un cambio de escenario.
Aunque no puedo negar que un viaje a un destino soleado puede ayudar a aliviar el ánimo temporalmente, he aprendido que el verdadero trabajo es en el interior. Así que, aunque en este lunes de enero me ha tentado la idea de un viaje lejano, he preferido quedarme en casa y disfrutar de las pequeñas cosas que la vida cotidiana me ofrece, sin necesidad de huir a otro lugar. A veces, el mayor descanso proviene de ser amable y compasiva con una misma.
Resumiendo
Este enero ha sido un mes de reflexión, aceptación y reajuste. He llegado a la conclusión de que el bajón de enero es algo difícil de evitar, pero no es algo de lo que deba sentirme culpable. Aceptarlo y no juzgarme ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. Si bien el frío y la oscuridad pueden afectar mi estado de ánimo, también he aprendido a ser más amable conmigo misma y a darme el espacio que necesito para estar bien. No se trata de evitar la tristeza, sino de aprender a convivir con ella de una manera saludable y amorosa.
Así que, si estás pasando por un momento similar, recuerda que está bien sentir lo que sientes. No te juzgues. La tristeza, el cansancio y la desmotivación son solo partes del proceso. Lo importante es cómo elegimos enfrentarlas.
Te escucho, animal emocional.





