Tal y como dice el médico Gabor Maté, “la depresión es la supresión de las emociones”
De manera indirecta, esto es algo que aprendemos desde pequeños. Sucede cuando, por ejemplo, nuestros padres se incomodan por nuestras expresiones emocionales exageradas. En algunas ocasiones, ellos nos reprimen debido a su miedo por sentir las suyas propias, o por no saber manejar esa situación. Entonces, en un instinto de supervivencia, nosotros anteponemos ser auténticos y sentir lo que tenemos que sentir, a que nuestros cuidadores nos quieran, perdiendo así la conexión con nuestro cuerpo, suprimiendo las emociones.
Muchas personas adultas que acuden a mi consulta arrastran este comportamiento y se traduce en que no quieren sentir lo que están sintiendo. Me dicen “quítamelo”, “quítame el dolor”, “quítame la tristeza”. Pero hay que entender que las emociones y la tristeza suceden porque estás sano, ya que el cuerpo y la mente sienten todo el rango de emociones cuando estás sano.
¡Como terapeuta me preocupa mucho más que no sientas estas emociones a que las sientas! Lo que está alejado de tu salud mental y corporal es que las bloquees, no puedas llorar o no puedas enfadarte. En definitiva: que las hayas suprimido. Entendí que sentir estas emociones significa, en resumen, tener salud, y entendí también que el sistema en el que vivimos nos quiere solamente cuando expresamos emociones que se denominan “positivas”.
Si quieres empezar a entender tus emociones, a no juzgarlas y a regularte, es el momento de comenzar un proceso terapéutico, y puedes hacerlo conmigo. Creo que es importante que entendamos que el sistema en el que vivimos nos está alejando de nuestro verdadero ser y de nuestra autenticidad. Por eso, no hay mayor acto de rebeldía que sentir tus emociones.





