Sé que esta frase duele a veces.
Es profunda.
Es fuerte…
pero es certera.
No, tu pareja no te va a hacer nunca feliz.
La felicidad siempre viene de ti.
Esto no significa que tengas que estar sola, sino que tu pareja es un acompañante; un compañero o una compañera…
…pero nunca es el motivo de tu felicidad.
Insisto en esto porque siempre se nos ha hablado en nuestra cultura romántica y occidental de la figura de la media naranja, del compañero de vida. Y sí, esos términos son bonitos e incluso reales, pero quizás nos hemos apoyado mucho en la pareja para ser felices.
Hoy te voy a dar dos consejos para que tengas en cuenta que la felicidad viene de ti y no de la dependencia emocional que crees necesitar:

Mi primer consejo es que pienses en cómo sería tu vida sin tu pareja.
Si en ese momento se te ocurren muchos planes, cosas que hacer, actividades diversas y te sientes feliz, entonces, enhorabuena: es ahí. En cambio, si ves que no, que te sientes vacía…
… es momento de trabajar en ti misma, no tanto en la pareja.
Consejo número dos: comprueba si estás en una relación que no te hace feliz solo por no estar sola.
Por ejemplo, si llevas tiempo sintiéndote mal, tienes momentos de necesidad, sientes muchas emociones a la vez o piensas que estás sola de una manera un poco más dolorosa que la soledad elegida.
Todo esto lo podemos descubrir juntas en una consulta.
Además, como paso previo, pongo a tu disposición un test para saber si estás en una relación de dependencia emocional o si tiendes a ello en este momento de tu vida.
Recuerda que esto no es eterno sino que se puede tratar. Y una vez tratado, comprendes que lo que sentías era una felicidad enlatada.
Si estás lista para dar el primer paso, aquí tienes el test para saber si tienes dependencia emocional.
Un fuerte abrazo, animal emocional.





