Ay, la temida dependencia emocional.
He trabajado este tema en varios momentos de mi vida. Y yo misma me he preguntado: ¿quiero a esta persona o dependo de ella para ser feliz?
Muchas veces nos enamoramos de una persona y creemos que el amor tiene mucho más que ver con estar pegados y asfixiándonos mutuamente que con la propia libertad.
¡Ay amiga! Ya no existe como antes el modelo de pareja tradicional que lo hacían todos juntos y que estaba mal visto que les vieran por separado.
Por eso te aburres.
Y luego tienes muchísima hambre de libertad. Lógico.
¿Qué me ayudó a mí a ver esto? Hoy te doy tres consejos para hacer una reflexión, ¿es amor o es dependencia?

1. Fortalece tu autoestima. Sería genial que trabajaras en la mejora de tu autoconcepto y recurrir a ayuda profesional si es necesario para identificar tus fortalezas y cultivar el amor propio.
Cuando la dependencia emocional es exagerada, tiene mucho que ver con la falta de confianza en ti misma. Así que párate a reflexionar, ¿en qué momento estás respecto a tu autoestima?
1. Gestiona el miedo a la soledad. Ya sabes que yo soy amiga tanto de estar en pareja como de estar en soledad.
Las dos son importantes PERO es vital que tengas momentos de intimidad y de reflexión para conocerte mejor y para poder pensar en tus cosas. Esto será un factor clave a la hora de desarrollar tu independencia.
3. Acepta que la felicidad está dentro de ti.
SÍ. ¡Eres responsable de tu propia felicidad!
Aprende a ser amiga de ti misma. Cuando lo consigas, será una amistad que te va a acompañar a lo largo de toda tu vida. Ten en cuenta que si estás en una relación de dependencia emocional, vas a tener la sensación de que es esa persona la que te está dando la felicidad.
Pero no debería ser así.
La felicidad nace de una misma y luego se comparte. 🙂
¿Qué te ha parecido este artículo? Coméntamelo si quieres enviándome un mensaje con tus reflexiones.
Un abrazo muy fuerte, animal emocional





