Siempre se nos ha dicho que la relación de padres a hijos se basaba en un amor incondicional. Tras años de experiencia en terapia puedo confesarte que esto no es verdad.
Muchos padres y madres no han aceptado nunca a sus hijos tal y como son y hubieran deseado que cambiaran.
Constantemente.
Ana, ¿esto significa que no crees en el amor incondicional?
En absoluto. Creo en el amor incondicional pero al revés: se da de hijos a padres y sobre todo cuando estos son pequeñitos.
Debemos aprender de los niños qué es amar a alguien sin absolutamente ninguna condición.
Así que, esta es la responsabilidad que tenemos como padres. Abrazar ese amor incondicional que tienen nuestros hijos hacia nosotros y que duele, sí, quizás porque nadie jamás nos ha querido así.
Cuando aprendemos esto, podemos ser mejores padres y madres.

Para adentrarte en ese conocimiento, quiero invitarte a que conozcas mis sesiones de acompañamiento a la crianza.
Sé que en estos momentos en los que hay una cantidad desorbitada de información sobre cómo criar a un niño o una niña, elegir la opción “correcta” puede ser difícil. Yo puedo acompañarte de manera personalizada para poder explorar qué te faltó a ti en tu infancia, qué es lo que te duele al recibir ese amor incondicional de tus hijos y cómo seguir siendo tú misma en esta aventura.
No habrá normas ni dogmas, ni métodos que puedan incluso confundir y alejarte de tu propia identidad o tu personalidad, simplemente por basarse en un método escrito en un libro.
No se trata de esto la crianza.
Se trata de ser tú misma y de poder abrazar ese amor incondicional que tus hijos tienen hacia ti.
¿Te atreves a sumergirte en estos cursos de crianza? Te aseguro que no te arrepentirás.
Un abrazo, animal emocional.





